Algo se rompió, y no sólo en mi.
Quería abrazarle, estábamos a pequeños milimetros, pero él solo se dió la vuelta, quizás así pensaba que podía evitar este quebramiento, porque si, todo se estaba viniendo abajo.
Mientras esperaba que me abrazase sentía que estábamos en diferentes mundos, sentía que estaba siendo cobarde por no decir lo que pensaba, y joder, mira que estaba ahogándome en el vaso a medio llenar, pero sin embargo él ni se inmutaba, y yo, era incapaz de pedir socorro de la avalancha que se venía encima mía.
Éramos simples desconocidos que antes hacían música con solo hablar, eramos libres, juntos, y ahora sólo entorpecemos las canciones que antes cantábamos, estábamos marchitando lo que antes era melodía, sentia que era una triste combinación de amor y odio en un mismo cóctel, y no era solo la primera vez que me rondaba la cabeza.